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Cabañeros

Esta localidad perteneciente al Municipio de Laguna de Negrillos, data del siglo X. El 12 de noviembre del año 1012 ya figura documentado en el archivo de la cancillería de Valladolid cuando Munio Rodríguez (sobrino de Alfonso V de León) y su esposa Razel donan diversas heredades de “Kapaneiros” al abad Teodomiro y al monasterio de Santiago y San Miguel Arcángel.

“Kapaneiros” que deriba de “capannas” cuyo significado le equipara al de bostarigas o bacarizas, es decir, recintos destinados al ganado, según el autor López Santos.

Cabañeros más tarde perteneció al monasterio de Carrizo. También el monasterio de Villoria tubo propiedades en este pueblo.

Posteriormente, en 1205, Cabañeros junto a otras trece aldeas se integra en el alfoz de Laguna de Negrillos, así aparece en el fuero otorgado por Alfonso IX de León. Cabañeros pasará a ser tierra de realengo, es decir, sometida a las ordenes del Rey y es que a los habitantes de Cabañeros se le llama de Realengo porque entre los siglos XV y XVI había conflictos entre el territorio gobernado por Laguna de Negrillos que era un señorío, es decir, tierra sometida a un señor como lo fueron los Condes de Luna y Grajal de Rivera que pertenecía al señorío de los Condes de Benavente. Cabañeros quedaba en medio y separaba estos dos territorios. La Condesa de Luna, dueña del castillo de Laguna de Negrillos, fue a hablar con Fernando el Católico, único rey tras la muerte de Isabel la Católica, y desde Barcelona resolvió el conflicto mediante un laudo, una especie de sentencia, creando Cabañeros como territorio colchón, entre estos dos territorios, declarándolo de nuevo como un realengo. Ese territorio reportaba directamente al rey. Cabañeros también albergó la orca real, en la cual sentenciaban a muerte a todos los condenados en juicio reales.

El patrón del pueblo es San Pedro, al cual le dedican la fiesta mayor. A este lo tienen castigado sin salir de la iglesia, ya que hace tiempo tras unos años de sequía, se le sacó en procesión para pedir una mejora de las cosechas, pero unos días después apedreó, perdiendo lo poco que quedaba de cosecha. Desde ese día no vuelto a pisar la calle. En su lugar sacan a la Virgen del Carmen.

El día de Santa Cruz, respondiendo a un llamamiento de significación idéntica, el pueblo de Cabañeros hasta el siglo XX, se unia al de Conforcos para celebrar conjuntamente la Fiesta de Santa Cruz, ante “El Santo Cristo de las Cadenas”. Cabañeros llegaba procesionalmente a Conforcos con algunos emblemas religiosos, y tras la solemne Misa, a la que seguía un breve esparcimiento, emprendía el regreso a su morada acompañado por el vecindario de Conforcos, delante del cual, como antes había hecho para recibir al poblado vecino, va su pequeña imagen de la Virgen. Cuando la comitiva llegaba al límite que separa los términos territoriales de uno y otro pueblo, saludándose ritualmente las imágenes, despidiéndose las representaciones, Conforcos regresaba a su asiento, mientras Cabañeros buscaba el suyo. Repitiéndolo un año y otro, por la fuerza vinculadora de la tradición y el riego vivo de la fe Religiosa. Un símbolo de fraternidad y cortesía que arraigó en sus antepasados un día remoto que todos ignoran.

Los viejos del lugar recuerdan que cuando eran niños, las paredes de la iglesia estaba llena de huesos llegando a jugar hasta con ellos. Esto se debía a que antiguamente se enterraba en Campo Santo, es decir dentro del edificio de la iglesia o en sus alrededores y en una época de alta mortalidad, como pudo ser una peste, se utilizaron las paredes para enterrar los restos humanos. El deterioro del tiempo hizo que aparecieran estos huesos y fueron retirados en los años 50.

También podemos destacar que se encuentra un libro de todos los bautizados desde 1600 a 1630 en la iglesia de Cabañeros.

Actualmente, ya quedaron atrás esas tierras reales y Cabañeros ahora es una localidad perteneciente a Laguna de Negrillos. Se encuentra unos 760 m a nivel del mar. Actualmente podemos encontrar zonas jardinadas con su zona infantil, un lugar de reunión que era la antigua escuela y ahora es una especie de centro cívico, un frontón del que hacen sus paredes la propia iglesia, un pozo de agua potable que abastece a todo el pueblo, un prado titulado “el valle” por el cual pasa el arroyo “Reguerales” que desemboca en el Órbigo y es dedicado a pastos boyales con una cabida de cincuenta y ocho fanegas aproximadamente, es decir, unas 19 ha. Este prado tiene un terreno de ínfima calidad habiendo sido destinado a era ó desgranadero de mieses en tiempo de recolección y sus escasos pastos son aprovechados por el ganado. Se halla exceptuado de la desamortización por acuerdo del Tribunal Gubernativo del Ministerio de Hacienda con fecha 2 de Junio de 1892. Utilizan agua del embalse de Riaño para para regar todos los campos.

La arquitectura típica es de adobe, canto rodado, barro y paja. En el medio del campo podemos descubrir algún palomar que es donde se criaban antiguamente las palomas.

La actividad económica, principal es el sector primario, la agricultura en el cual destaca el maíz. Antiguamente fue la viña, de la que se conservan algunas bodegas excavadas en un teso. También destaca el cultivo de la alubia cuyo territorio está dentro de la denominación de origen de la alubia de la Bañeza. También encontramos cultivo de girasol, de cereal donde no llega el riego y la remolacha. Otra actividad económica es la ganadería, teniendo tres mojadas, dos ovejas y una de vacas.

En la gastronomía destacan los embutidos como el chorizo o las sopas de ajo.

Los terrenos de Cabañeros limitan con Conforcos al norte, Algadefe y Villamandos al este, Ribera de la Polvorosa al sur y Villamorico al oeste.
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